Confirmado: el calor me eleva a los paraísos de la escritura religiosa. Hoy toca el Budismo y su posición ante la riqueza terrenal. Ya hemos visto la postura proclive a las ganancias mundanas de los judíos como forma de perfeccionarse ante Dios. ¿Piensan lo mismo los budistas?
El Budismo es la cuarta religión del mundo en número de seguidores. Surgió hace algo más de 2.500 años en la India como consecuencia de la predicación de Sidarta Gotama, más conocido por Buda (que significa “El Despierto”). La búsqueda del despertar por medio del uso de técnicas de meditación o por la oración es una característica definitoria del budismo, cuya meta principal es alcanzar el nirvana o suprema sabiduría. Veamos que opinan de la riqueza terrenal esta gente risueña y vital.
En España se calcula que hay unos 30.000 seguidores de esta jovial religión o doctrina (ya que hay escuelas que creen que Buda no era una divinidad y podrían ser considerados budistas ateos).
Sin duda la cabeza visible del Budismo es el Dalai Lama, guía espiritual del pueblo tibetano y premio Nobel de la Paz. Dice Su Santidad el XIV Dalai Lama en unas conferencias dadas en Saboya en 1997:
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¿Son los budistas unos buenos inversores?
Miércoles 18 agosto, 2010
Vaya por Dios
Jueves 27 mayo, 2010
Eran aproximadamente las 10 de la mañana del pasado Sábado. Estaba un servidor desayunando unas galletas, que mojaba en leche fría, cuando sonó el timbre de la puerta de mi domicilio. No son horas a las que uno espere visitas, pero me levanté, caminé unos pasos hasta el recibidor y abrí la puerta. Dos señores perfectamente trajeados, repletos de esa pastosa amabilidad que a uno siempre le hace sospechar, me pedían unos momentos de atención. No recuerdo sus primeras palabras, tan sólo recuerdo al único de ellos que, de hecho, abría la boca en el momento de extraer, de una maleta que llevaba colgada de su hombro derecho, unos ejemplares de la revista Atalaya.
?¿Qué coño he hecho para que me visiten tan a menudo los Testigos de Jehová?? pensé en aquel instante. El hombre estaba empezando a hacer su discurso prefabricado cuando decidí soltarle el mío, porque yo también dispongo de discursos prefabricados si la situación lo tercia.
?Disculpen? le interrumpí? creo que es necesario que les hable de mi postura sobre Dios antes de que continúe. No quisiera hacerles perder el tiempo.
Estaba el testigo, de Jehová y de mis palabras, abriendo la boca, a punto de replicar, de decirme algo cuando, sin apenas tiempo para que un servidor paladease lo que iba a decir, que ya había situado en la punta de mi lengua, continué, casi sin pensarlo, como se hace con los discursos prefabricados, sólo que mi discurso, que quizás parezca prefabricado, ha sido cuidadosamente reflexionado antes de ponerlo en práctica:
?Verán, soy agnóstico. No creo en Dios, aunque considero en un nivel similar de superstición a los que lo niegan categóricamente, sólo que ellos, los ateos, llevan más de 2000 años acertando y sus oponentes, los creyentes, llevan más de 2000 años equivocándose. Es imposible que ambos tengan razón, y desconozco a ciencia cierta quién de ellos la tiene, pero de momento, si nos quedamos con lo que sabemos, nada, absolutamente nada indica que Dios exista más allá de la pura y dura superstición humana. Ni unos han demostrado su existencia, ni los otros su no existencia, pero ¿tiene sentido intentar demostrar algo provocado por los que afirman lo contrario? El ateo no ha mostrado su afirmación sobre la no existencia de Dios en primera instancia, sino que ha reaccionado ante los que sin pruebas ni lógica afirmaban lo contrario, de modo que no tiene porqué justificarse. Filosóficamente considero más coherente al agnosticismo, pero técnicamente soy ateo, porque las afirmaciones de los creyentes no han superado jamás el estadio de la metafísica y, en cierto modo, negar la afirmación del creyente en base a la negación de la misma es ateísmo y, además, lógica, racional y filosóficamente plausible?.
¿Velo sí, o velo no?
Martes 20 abril, 2010
Las monjitas son seres discretos y humildes, lamentablemente encarnadas en cuerpos de mujeres. Si los cristianos creyeran en la reencarnación, como los budistas y otros infieles, estarían seguros de que las almas de las monjitas hicieron algo atroz en vidas anteriores para que Dios las obligue ahora a vivir en sucios cuerpos de mujer. Las monjitas son seres humildes y discretos -decía- incómodos con los cuerpos que el Señor les ha dado, y por eso se visten con tocados, velos, hábitos, gruesas medias y zapatones negros que no permiten que se les vea más que la cara, esa parte del cuerpo a través de la que se asoma el alma, que es su verdadero ser. De esta manera, las monjitas, que suelen convivir y trabajar con sacerdotes y para sacerdotes, no despiertan el deseo sexual de estos santos hombres, lo cual no deja de ser un despiste de la divinidad, que el día que decidió todo esto debía andar con la cabeza en otra cosa -si es que no se puede estar en todo-, ya que todo el mundo sabe que el deseo sexual de los sacerdotes sólo lo pueden despertar los niños, y cuanto más pequeños, mejor.
Esto lo sabemos bien, porque en España, las monjitas, esos seres humildes, están por todas partes, y gozan, en líneas generales de la simpatía de la sociedad. Las vemos por la calle, normalmente en parejas, para defenderse mejor del mundo hostil, las vemos en los hospitales, ayudando a los enfermos -aunque los enfermos no quieran ese tipo de ayuda- las vemos incluso en ese tipo de colegio público que es el colegio concertado, en el que no sólo enseñan a los niños y niñas la ley de Dios, sino que también les enseñan matemáticas, ciencias, historia, e incluso los suelen dirigir y poseer, agrupadas en órdenes religiosas. Hay monjitas que se avergüenzan de sus cuerpos, cubiertas desde la cabeza a los pies, y mostrando sólo su rostro santo y sereno, en los colegios públicos españoles.
Más estadísticas eclesiales: el 22 por ciento de los curas son ateos
Viernes 26 marzo, 2010
El Vaticano publica los resultados de un estudio realizado a 3.100 sacerdotes católicos de todo el Mundo. El 22% se declaran ateos, un 67,8% onanistas, y sólo un 2,4% efebófilos y un 1,5% pedófilos. Se trata de una macroencuesta a 3.100 sacerdotes de 48 países diferentes en la que se ha preguntado sobre diversos aspectos de su vida como creencias, hobbies o sexualidad.

























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