La web 2.0, concepto basado en la bidireccionalidad de la red, aporta unas posibilidades de obtener información financiera del más alto nivel a coste prácticamente nulo. Este nuevo escenario de asesoramiento en la red ofrece muchas oportunidades que antes no estaban a nuestro alcance, pero también tiene sus peligros.
Intentaremos analizar algunos sitios que nos pueden ser de utilidad, en especial las redes sociales como Facebook o Twitter, y daremos algunas ideas de como valorar la información que nos suministran. No todo lo que nos dicen en Internet los supuestos expertos es cierto; para calibrar la utilidad de la información recibida podemos acudir a la reputación on-line de los sitios webs y de sus expertos.
La red lo sabe todo. Prácticamente tenemos a nuestra disposición cualquier información que busquemos, miles de enfoques diferentes de un mismo tema, elucubraciones de los profesionales de éxito en sus sectores…
El gran problema es saber si lo que nos devuelve la red en contestación a nuestras dudas es veraz. Tanta información, tantas personas hablando al mismo tiempo, generan mucho ruido. Para escuchar la melodía subyacente, se requieren herramientas de filtrado. En el caso de el asesoramiento financiero, en el que es básico la formación y preparación del profesional, la reputación de éste en la red (y fuera de ella, a poder ser) es un buen indicativo.
Para evaluar la reputación del asesor 2.0 debemos fijarnos en algunos aspectos esenciales:
En las webs, portales y blogs que escribe. No es lo mismo escribir en un blog financiero de reconocido prestigio que en uno personal, al igual que hay sitios más confiables que otros.
Conocer su curriculum, vía Linkedin, Xing o cualquier otra red profesional.
Contrastar su valía con otros profesionales del sector. Este proceso hoy en día es fácil y rápido. Busque su perfil de empresa o el personal en Facebook o Twitter. ¿Tiene muchos fans-seguidores cualificados? ¿Qué dicen éstos de él? Hoy en día, todo se puede contrastar en la red si uno se toma la molestia de hacerlo. Es un Gran Hermano que todo lo ve.
En pocas palabras, ¿Quién es, qué dice, dónde lo dice y qué dicen de él?
Fijemos nuestra atención en la respuesta a estas preguntas:
¿Quién es y qué dice?
Si buscamos asesoramiento financiero, nos tiene que atender un profesional especializado en esa área. Para invertir en Bolsa no sirve un abogado laboralista. Para opinar sobre la mejor forma de hacer un testamento para minimizar los impuestos, no nos puede ayudar un economista especializado en mercados financieros internacionales. Es fundamental saber quién nos responde, qué ha estudiado y su carrera profesional para hacernos una idea de la calidad de sus respuestas.
Los asesores anónimos, máxime si responden en portales que no conocemos previamente, no son recomendables. Un ejemplo práctico me lo encontré yo mismo al buscar información con el omnisciente Google sobre el aval y sus consecuencias para los herederos. Encontramos en esta web un supuesto experto que dice, equivocadamente, que el aval desaparece con el fallecimiento del avalista. Por suerte, ahora sale primero el post sobre este tema publicado en esta casa en la búsqueda “avalista heredero”. El aval se hereda, ya que el fallecimiento no extingue la obligación.
¿Dónde lo dice?
Las redes sociales generalistas tipo Facebook o Twitter no siempre son una fuente adecuada para asesorarse, ya que su función primordial es conectar gente en su esfera personal. Si bien, dado el inmenso número de usuarios y grupos profesionales y empresariales, nos puede servir para comunicarnos e informarnos con expertos de renombre, como podría ser Xavier Sala Martín o Noreena Hertz, por ejemplo.
Hay portales y redes sociales especializadas en la mayoría de temas que nos puedan interesar. Un ejemplo relevante podría ser Unience, que además de ser una red social dónde se comparte información real de carteras y conocimientos para invertir, organiza reuniones presenciales y charlas de inversores profesionales para sus usuarios. Lo importante de las redes sociales especializadas es que haya un número suficientemente alto de integrantes de nivel. En este ámbito preguntar y contestar sobre cuestiones de finanzas personales y demás parece un juego de niños, pero lo que se aprende no es precisamente poco. En el mercado costaría mucho o tal vez ni pudiéramos ponernos en contacto con determinados profesionales que, en la red, se muestran comunicativos y dispuestos a resolver nuestras inquietudes.
¿Qué dice los que le conocen o se han asesorado por ellos?
La gran ventaja de las redes sociales es que además de poder encontrar a verdaderos expertos en cualquier materia y conseguir que nos respondan sin pedir nada a cambio más que nuestro respeto y agradecimiento, podemos saber lo que opinan los demás de él. Y sin preguntar; basta leer en su muro o en el muro de sus conocidos.
El asesoramiento financiero en las redes sociales y resto de portales de la red es muy rico y valioso, pero siempre que provenga de fuentes adecuadas. Por eso es tan importante conocer herramientas de filtrado, que muchas veces nos las proporciona la práctica de la navegación por Internet. Este asesoramiento no debería sustituir a las consultas profesionales remuneradas, más bien complementarlo; muchas veces por ahorrarnos un poco podemos perder muchísimo.
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