La semana pasada, en su debut oficial de escuderos parlamentarios, la bancada de Alianza Nacional presentó una serie de documentos de la investigación fiscal del caso Comunicore en los que supuestamente se exculpaba al alcalde Luis Castañeda Lossio de cualquier responsabilidad en el cada vez más complicado suceso.
En efecto, dos de los funcionarios de Relima señalaron en sus declaraciones que armaron un tinglado para hacer un negocio a partir de la compra de la deuda que la Municipalidad le tenía a la empresa de saneamiento y que el mismo no fue de conocimiento de Castañeda Lossio. Inmediatamente Expreso y Correo, convertidos en los diarios favoritos del alcalde, rebotaron la noticia muy favorablemente al candidato presidencial. Y a ello se sumó el blindaje que, desde la PCM, Velasquez Quesquén le daba a su vecino de la Plaza de Armas.
El problema era que esa versión tenía algunos problemitas:
1. La formalidad: El Ministerio Público ha cuestionado la forma como estos documentos salieron a la luz. El Comercio reseñó las supuestas faltas del abogado defensor de la Municipalidad en este caso:





























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