Tras no poder acudir a la primera, he estado esta tarde en la segunda sesión informativa ofrecida por el Secretario de Estado para Iberioamérica, Juan Pablo de Laiglesia, dirigida fundamentalmente a bloggers del otro lado del charco. Tras saludar uno a uno a los asistentes, y después de sortear el ligero inconveniente de que Exteriores no sabe lo que es una WiFi, De Laiglesia ha repasado las conclusiones de la Cumbre UE-Latinoamérica que hace unas semanas se celebró en Madrid.
Al margen de éstas, que como no podría ser de otra forma han sido todas positivas, del evento en sí sorprenden dos claves: primero que Exteriores haga que un Secretario de Estado se dedique a responder las preguntas de los bloggers; segundo, la diferencia de interés que despierta la cumbre en sí a ambos lados del Atlántico: en España apenas ha ocupado páginas en los medios, mientras que los medios latinoamericanos sí destinaron corresponsales y medios para cubrir lo sucedido.
Así las cosas, en la sala apenas un puñado de periodistas. Al otro lado empezaron a llegar las preguntas: la primera, de Colombia, la segunda desde Bolivia, la tercera desde Perú, la cuarta desde Argentina… y eso sólo en el primer bloque de preguntas, referidas a los tratados de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea; en los sucesivos, centrados en crisis, los aniversarios de las independencias de los países latinoamericanos o la tecnología, o sucedió lo mismo.
La pregunta retórica a responder es qué interés despertaría en España un acto similar de un representante de Exteriores de un país que ocupara una hipotética presidencia de turno de Latinoamérica. Creo que fue Chirac el que le dijo a González en una cena cuando ambos dirigían sus países que le sorprendía lo que España hacía con Latinoamérica. “Si fueran excolonias francesas sería otra historia”, dicen que dijo el entonces dirigente galo. Posiblemente España podría enraizarse mucho más con Latinoamérica de lo que lo hace: es una puerta abierta que jamás hemos sabido atravesar.
Al margen de estas ideas, hay algunas cosas destacables entre las dichas por el Secretario de Estado:
Sobre libre comercio: Las cifras de comercio entre UE y Latinoamérica no justifican “la necesidad” de un tratado de libre comercio por sí solas, “hay algo más”. No son meros acuerdos de libre comercio, “son acuerdos de asociación con un componente político y social”.
Sobre la crisis: No ha servido para desunir a Europa y Latinoamérica, sino al contrario, aunque no haya afectado igual a ambos bloques, ya que “allí se ha sobrellevado mejor que aquí”.
Sobre los resultados de la Cumbre: “no se puede estar de acuerdo con las lecturas que reducen a fuegos de artificio los resultados de la Cumbre”. Enumeró algunos “hechos concretos”: una declaración diferente hasta las de ahora firmada por países que son socios, un plan de acción concreto (objetivos, plazos, financiación…) y un grupo de trabajo para vigilar el cumplimiento de los compromisos adquiridos. “Nada va a ser igual antes que después de la Cumbre”.
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